Archivo etiqueta Santander 2016

Para esto sí cambiamos el callejero

Visto por ahí:

“El ayuntamiento de Santander, dirigido por Íñigo de la Serna, intentará promocionar la ciudad, en su ‘lucha’ por convertirse en Capital Europea de la Cultura, ’sacando tajada’ de la presidencia española de la UE. Así, el consistorio ha cambiado el nombre de los 27 barrios principales de la ciudad, sustituyéndolos por el nombre de todos los países miembros de la Unión. Los cambios durarán hasta 2011. A la espera de conocer si esta iniciativa consigue convertir a Santander en capital cultural, parece que los vecinos se tendrán que acostumbrar a hacer sus compras en ‘Alemania’ o ‘Bélgica’.”

Me parece una idea cojonuda. Lo que pasa es que va a quedar mal decir que vas a “General Mola” en “Barrio de Holanda” o “Plaza de Matías Montero (Presente)” en el “Barrio de Alemania” (un poner)

Que aprovechen ya y cambien un poco el callejero. Mucho “respeto a la história” pero luego cualquier gilipollez (inútil, por otra parte) vale.

22 Comentarios

Bibliotecas 2016

Hace seis meses, un grupo de 35 bibliotecarios criticamos el estado del sistema bibliotecario de Cantabria en un manifiesto llamado Bibliotecas 2016. Esta crítica apuntaba los temores que nos suscitaba la durante tanto tiempo anunciada apertura de la Biblioteca Central de Cantabria en el antiguo edificio de Tabacalera y en concreto el sistema de selección del personal. Hace unas semanas, el consejero de Cultura anunciaba el proceso de selección para el nuevo personal, que trabajaría a través de… una empresa pública. En la rueda de prensa, el consejero Marcano sacaba pecho por lo transparente del proceso. A algunos se nos caía la cara de vergüenza.

Manifiesto de bibliotecarios de Cantabria:

Muchos bibliotecarios de Cantabria asistimos con perplejidad al despliegue que tanto el Ayuntamiento de Santander como el Gobierno Regional están llevando a cabo en apoyo a la candidatura de la ciudad como Capital Europea de la Cultura. Es cierto que, de celebrarse, el evento reportará muchos beneficios para la ciudad, pero no lo es menos que tanto empeño en el asunto resulta cuando menos sorprendente, dado el abandono en que se encuentran muchos servicios culturales básicos de la ciudad desde hace años.

Consideramos en este sentido que una ciudad que pretende ser un referente cultural no puede tener el sistema bibliotecario que actualmente padecemos los santanderinos. La Biblioteca Municipal (que de momento comparte espacio con la Biblioteca Central) carece de unas instalaciones adecuadas y está totalmente obsoleta; las bibliotecas de barrio, sin informatizar y con escasos recursos, carecen de una coordinación adecuada… ¿Por qué Santander no puede tener un sistema bibliotecario como el que disfrutan ciudades como Palencia, San Sebastián o Vitoria?

Tampoco la situación de la Biblioteca Central de Cantabria (dependiente de la Consejería de Cultura) y de la mayor parte del resto de las bibliotecas municipales de la región es mucho mejor. El proyecto del antiguo edificio de Tabacalera lleva ya muchos años de retraso y nace lastrado por grandes deficiencias.

La contratación de personal entre ellas. Según la ley 3/2001 de Bibliotecas de Cantabria, las bibliotecas y servicios bibliotecarios que formen parte del Sistema de Lectura Pública de Cantabria deberán contar con el personal suficiente en número, cualificación y nivel profesional adecuados a cada caso. Sin embargo, la falta de personal suficiente y cualificado es uno de los grandes males de casi todas las bibliotecas de Cantabria, donde llevan años sin convocarse plazas de ayudantes o auxiliares de bibliotecas (es decir, el personal técnico necesario) a través de una oferta pública de empleo que respete los principios de igualdad, mérito y capacidad. La contratación de personal para la nueva Biblioteca Central de Cantabria a través de la Sociedad Regional de Cultura, deja poco margen a la esperanza de que haya voluntad de cambiar la nefasta situación en que nos encontramos. De nuevo la falta de transparencia y la precariedad dominarán seguramente el panorama, contribuyendo de esa manera a perpetuar el triste estado del sistema bibliotecario de la región.
¿Por qué es tan fácil unir las voluntades y recursos de Ayuntamiento, Gobierno Autónomo y otras instituciones para promocionar la candidatura de Santander a Capital Europea de la Cultura, y sin embargo es tan difícil para todos ellos hacer algo de verdad por la cultura del día a día en la ciudad y en la comunidad autónoma?. ¿Por qué los santanderinos y el resto de los cántabros no podemos tener en nuestros barrios y pueblos bibliotecas que funcionen, con los recursos y el personal adecuados?

Sobre la Biblioteca Central de Cantabria

Una vez presentada la convocatoria, Marcano aprovechó para criticar el manifiesto anterior, y esta es la respuesta de María Rodríguez del Castillo y Jesús Salas Bustamante (bibliotecarios)

Hace unos meses, muchos bibliotecarios de Cantabria firmábamos un manifiesto denunciando la vergonzosa situación de las bibliotecas en Santander y en el resto de nuestra comunidad.

Los argumentos expuestos en aquel escrito han sido calificados estos días por el consejero de cultura de “críticas extemporáneas”. Sin embargo nosotros creemos que eran y siguen siendo, por desgracia, muy pertinentes y oportunos. Y los términos en que se ha anunciado y convocado la selección de personal para el archivo y la Biblioteca Central de Cantabria nos vienen a dar lamentablemente la razón sobre la triste situación de la cultura en general, y de las bibliotecas en particular, en nuestra región.

Señor Marcano: un verdadero “concurso oposición” de plazas de técnicos de archivos y bibliotecas se parece muy poco a esto que están ustedes haciendo:

En primer lugar, porque no cumple ninguno de los requisitos de publicidad que exige una convocatoria pública. Estas pruebas se han presentado mediante rueda de prensa y anuncios en periódicos dos días antes de abrirse un periodo de solicitud de 10 días. Una verdadera convocatoria pública se anuncia a principios de año en la oferta de empleo público, se publica en los boletines oficiales y tiene siempre 20 días para la presentación de solicitudes.

En segundo lugar, porque nada se dice acerca de la composición y procedencia del tribunal. En una convocatoria pública, se publican en los boletines oficiales los nombres de sus miembros y potenciales sustitutos.

En tercer lugar, la prueba consistente en un test de “comportamiento en entorno laboral”, sólo “orientativo” es cuando menos, sorprendente. En los exámenes públicos, la baremación exacta de las pruebas está siempre claramente establecida y publicada de antemano.

Por último y aunque esto pueda ser discutible, consideramos que ni el temario ni la prueba están diseñadas para valorar el tipo de funciones que la propia convocatoria enuncia. En este sentido es destacable la ausencia de pruebas prácticas, siempre presentes en las convocatorias públicas y encaminadas a valorar la capacidad de los candidatos en los aspectos técnicos más específicos. Su sustitución por una, a nuestro juicio, exagerada puntuación de la experiencia, deja además fuera de toda opción a los opositores que no la tengan.
Seguramente usted ya sabe todo esto y muchas cosas más. Y seguramente sepa también desde hace años, al menos los que lleva de retraso la restauración del edificio de Tabacalera, que para sacar adelante un proyecto de esta envergadura hace falta tener una plantilla bien dimensionada y seleccionada. De momento, la anunciada apertura de la Biblioteca Central para el próximo mes de octubre, tendrá que realizarse en condiciones de precariedad.

Por eso no deja de sorprendernos (y abatirnos) que una vez más se haya perdido la oportunidad de haber hecho bien las cosas. Y que todo esto les importe tan poco a usted, al resto de nuestros políticos, a los sindicatos y a esta sociedad cántabra tan adormecida y conformada con su mal hacer.

Vaya en cualquier caso nuestro máximo respeto a los que trabajan con ilusión y a los que tienen la ilusión de trabajar para sacar adelante, a pesar de todo, a las bibliotecas de Cantabria. Y mucha suerte.

Disclaimer: el artículo íntegro (salvo algún retoque mínimo) está escrito por María Rodríguez del Castillo y Jesús Salas Bustamante.

, ,

12 Comentarios