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Bibliotecas 2016
Hace seis meses, un grupo de 35 bibliotecarios criticamos el estado del sistema bibliotecario de Cantabria en un manifiesto llamado Bibliotecas 2016. Esta crítica apuntaba los temores que nos suscitaba la durante tanto tiempo anunciada apertura de la Biblioteca Central de Cantabria en el antiguo edificio de Tabacalera y en concreto el sistema de selección del personal. Hace unas semanas, el consejero de Cultura anunciaba el proceso de selección para el nuevo personal, que trabajaría a través de… una empresa pública. En la rueda de prensa, el consejero Marcano sacaba pecho por lo transparente del proceso. A algunos se nos caía la cara de vergüenza.
Manifiesto de bibliotecarios de Cantabria:
Muchos bibliotecarios de Cantabria asistimos con perplejidad al despliegue que tanto el Ayuntamiento de Santander como el Gobierno Regional están llevando a cabo en apoyo a la candidatura de la ciudad como Capital Europea de la Cultura. Es cierto que, de celebrarse, el evento reportará muchos beneficios para la ciudad, pero no lo es menos que tanto empeño en el asunto resulta cuando menos sorprendente, dado el abandono en que se encuentran muchos servicios culturales básicos de la ciudad desde hace años.
Consideramos en este sentido que una ciudad que pretende ser un referente cultural no puede tener el sistema bibliotecario que actualmente padecemos los santanderinos. La Biblioteca Municipal (que de momento comparte espacio con la Biblioteca Central) carece de unas instalaciones adecuadas y está totalmente obsoleta; las bibliotecas de barrio, sin informatizar y con escasos recursos, carecen de una coordinación adecuada… ¿Por qué Santander no puede tener un sistema bibliotecario como el que disfrutan ciudades como Palencia, San Sebastián o Vitoria?
Tampoco la situación de la Biblioteca Central de Cantabria (dependiente de la Consejería de Cultura) y de la mayor parte del resto de las bibliotecas municipales de la región es mucho mejor. El proyecto del antiguo edificio de Tabacalera lleva ya muchos años de retraso y nace lastrado por grandes deficiencias.
La contratación de personal entre ellas. Según la ley 3/2001 de Bibliotecas de Cantabria, las bibliotecas y servicios bibliotecarios que formen parte del Sistema de Lectura Pública de Cantabria deberán contar con el personal suficiente en número, cualificación y nivel profesional adecuados a cada caso. Sin embargo, la falta de personal suficiente y cualificado es uno de los grandes males de casi todas las bibliotecas de Cantabria, donde llevan años sin convocarse plazas de ayudantes o auxiliares de bibliotecas (es decir, el personal técnico necesario) a través de una oferta pública de empleo que respete los principios de igualdad, mérito y capacidad. La contratación de personal para la nueva Biblioteca Central de Cantabria a través de la Sociedad Regional de Cultura, deja poco margen a la esperanza de que haya voluntad de cambiar la nefasta situación en que nos encontramos. De nuevo la falta de transparencia y la precariedad dominarán seguramente el panorama, contribuyendo de esa manera a perpetuar el triste estado del sistema bibliotecario de la región.
¿Por qué es tan fácil unir las voluntades y recursos de Ayuntamiento, Gobierno Autónomo y otras instituciones para promocionar la candidatura de Santander a Capital Europea de la Cultura, y sin embargo es tan difícil para todos ellos hacer algo de verdad por la cultura del día a día en la ciudad y en la comunidad autónoma?. ¿Por qué los santanderinos y el resto de los cántabros no podemos tener en nuestros barrios y pueblos bibliotecas que funcionen, con los recursos y el personal adecuados?
Sobre la Biblioteca Central de Cantabria
Una vez presentada la convocatoria, Marcano aprovechó para criticar el manifiesto anterior, y esta es la respuesta de María Rodríguez del Castillo y Jesús Salas Bustamante (bibliotecarios)
Hace unos meses, muchos bibliotecarios de Cantabria firmábamos un manifiesto denunciando la vergonzosa situación de las bibliotecas en Santander y en el resto de nuestra comunidad.
Los argumentos expuestos en aquel escrito han sido calificados estos días por el consejero de cultura de “críticas extemporáneas”. Sin embargo nosotros creemos que eran y siguen siendo, por desgracia, muy pertinentes y oportunos. Y los términos en que se ha anunciado y convocado la selección de personal para el archivo y la Biblioteca Central de Cantabria nos vienen a dar lamentablemente la razón sobre la triste situación de la cultura en general, y de las bibliotecas en particular, en nuestra región.
Señor Marcano: un verdadero “concurso oposición” de plazas de técnicos de archivos y bibliotecas se parece muy poco a esto que están ustedes haciendo:
En primer lugar, porque no cumple ninguno de los requisitos de publicidad que exige una convocatoria pública. Estas pruebas se han presentado mediante rueda de prensa y anuncios en periódicos dos días antes de abrirse un periodo de solicitud de 10 días. Una verdadera convocatoria pública se anuncia a principios de año en la oferta de empleo público, se publica en los boletines oficiales y tiene siempre 20 días para la presentación de solicitudes.
En segundo lugar, porque nada se dice acerca de la composición y procedencia del tribunal. En una convocatoria pública, se publican en los boletines oficiales los nombres de sus miembros y potenciales sustitutos.
En tercer lugar, la prueba consistente en un test de “comportamiento en entorno laboral”, sólo “orientativo” es cuando menos, sorprendente. En los exámenes públicos, la baremación exacta de las pruebas está siempre claramente establecida y publicada de antemano.
Por último y aunque esto pueda ser discutible, consideramos que ni el temario ni la prueba están diseñadas para valorar el tipo de funciones que la propia convocatoria enuncia. En este sentido es destacable la ausencia de pruebas prácticas, siempre presentes en las convocatorias públicas y encaminadas a valorar la capacidad de los candidatos en los aspectos técnicos más específicos. Su sustitución por una, a nuestro juicio, exagerada puntuación de la experiencia, deja además fuera de toda opción a los opositores que no la tengan.
Seguramente usted ya sabe todo esto y muchas cosas más. Y seguramente sepa también desde hace años, al menos los que lleva de retraso la restauración del edificio de Tabacalera, que para sacar adelante un proyecto de esta envergadura hace falta tener una plantilla bien dimensionada y seleccionada. De momento, la anunciada apertura de la Biblioteca Central para el próximo mes de octubre, tendrá que realizarse en condiciones de precariedad.
Por eso no deja de sorprendernos (y abatirnos) que una vez más se haya perdido la oportunidad de haber hecho bien las cosas. Y que todo esto les importe tan poco a usted, al resto de nuestros políticos, a los sindicatos y a esta sociedad cántabra tan adormecida y conformada con su mal hacer.
Vaya en cualquier caso nuestro máximo respeto a los que trabajan con ilusión y a los que tienen la ilusión de trabajar para sacar adelante, a pesar de todo, a las bibliotecas de Cantabria. Y mucha suerte.
Disclaimer: el artículo íntegro (salvo algún retoque mínimo) está escrito por María Rodríguez del Castillo y Jesús Salas Bustamante.
Se nos va Beltrán de Heredia
Hoy recoge El Diario Montañés el fallecimiento de Pablo Beltrán de Heredia, a los 92 años. Le dedica, muy merecidamente, nada menos que cuatro páginas, lo que ya es indicativo de la importancia que se debe reconocer a Don Pablo en la reciente historia santanderina y montañesa.
Como el periódico ya comenta bastante sobre sus múltiples iniciativas en la vida cultural santanderina, en particular como editor, no tengo mucho más que añadir al respecto. Pero sí quería hacer una reflexión sobre otro aspecto, que también se cita en El Diario: su implicación política. Porque Don Pablo fue una de esas personas “de derechas de toda la vida”, monárquico, católico y muy conservador, que no tragó con todas las barbaridades, inmoralidades y represión que impuso la dictadura franquista durante cuarenta años. Buen amigo de José María Gil Robles y Eugenio Vegas Latapie, se implicó activamente en la oposición monárquica a la dictadura. Ciertamente era ésta muchas veces una semioposición -por la ambigüedad de muchos de los monárquicos, aunque no en el caso de Beltrán- más o menos tolerada, pero sin olvidar que en un régimen totalitario (Beltrán dixit) como aquél cualquier crítica al poder podía suponer complicaciones, que a ojos de muchos burgueses “pancistas” eran “innecesarias”. Don Pablo también colaboró con las actividades de los grupos católicos críticos con la dictadura y con la situación de explotación y miseria de la clase obrera, como la HOAC que animaba en aquellos años Julián Gómez del Castillo.
Y, como recuerda el artículo de prensa, fue Beltrán el promotor de un escrito dirigido respetuosamente a Fraga en el que, por cierto con muy fina ironía, reclamaba la supresión de la censura previa, escrito que fue firmado por buen número de conocidos santanderinos, liberales los unos, monárquicos otros, comunistas e izquierdistas algunos, e incluso algún falangista de la vieja guardia. Guardaba Don Pablo además un interesante borrador con los posibles firmantes, incluyendo anotaciones con las dudas o excusas que planteaban algunos de ellos. En fin, probablemente fue la realización y la posterior difusión exterior de este escrito lo que originó crecientes presiones sobre Beltrán de Heredia, que acabaría algún tiempo después por abandonar Santander con rumbo a Texas, de la mano de su gran amigo Ricardo Gullón.
Esto me lleva a una última reflexión. Don Pablo ha dejado sin duda con una rica biblioteca y un interesante archivo personal, cuyo contenido sería sin duda de gran importancia para la historia cultural y política del Santander y la Cantabria de la época. Desconozco cuál será su destino, que me imagino que Don Pablo habrá asegurado convenientemente, pero espero que si las administraciones santanderinas o cántabras deben tener alguna intervención al respecto, lo hagan desde el rigor y la preocupación por la conservación del patrimonio archivística y su puesta al alcance de los investigadores y de la ciudadanía. Aunque, conociendo el percal, tal vez sea pedir peras al olmo…
Enlaces:
http://www.eldiariomontanes.es/20090822/cultura/obituario/muere-editor-pablo-beltran-20090822.html
http://www.eldiariomontanes.es/20090822/cultura/obituario/sombra-recobrada-20090822.html
http://www.eldiariomontanes.es/20090822/cultura/literatura/joya-literaria-20090822.html
La Crisis, una y trina
Esta crisis económica que nos está tocando vivir son para mi al menos tres, me recuerda a no sé qué misterio triangular: crisis financiera, crisis cultural/educativa y crisis industrial.
La crisis financiera:
Esta es de la que más se habla porque es la que más prisa corre, eso sí, algunos se creen que cuando esta termine se habrá resuelto todo y que va, o mucho me equivoco o todavía nos quedarán unos cuantos años por delante. La crisis financiera es de proporciones bíblicas, han sido muchos años creando dinero de la nada (y que por tanto no existía) y haciendo negocios con él, ahora vamos a tener que poner mucho dinero más, del de mentiras y también del de verdad y simplemente porque no nos queda otra, es un chantaje, pero no tenemos alternativas. Eso sí, metiendo tantísimos miles de millones de golpe en el sistema financiero agárrense los machos para la inflación que se nos vendrá encima después, los tipos de interés con doble dígito y sobretodo, la quiebra definitiva (aunque esto sólo ha sido adelantarlo) del sistema de pensiones. Yo hasta ahora, con mis 30 y pico y ya más de 10 trabajando pensaba que me quedaría un pensión pírrica cuando me llegase la hora de la jubilación, ahora veo mucho más probable que no me quede nada.
La crisis cultural/educativa
Tantos años de estado del bienestar nos han adormecido. Hemos despilfarrado al ritmo que nos marcaban sin pararnos a pensar con la cabeza, a obrar como nos dictaría el sentido común: una hipoteca que se lleva el 70% de los ingresos no es aceptable, es una condena segura, ahora se ve clarísimo, pero antes en realidad también, sólo que no queríamos mirar. Nuestro nivel de ahorro durante las vacas gordas ha sido insignificante así que ahora tenemos que, en época de vacas flacas, reducir costes, ahorrar y posiblemente con una reducción importante de los ingresos. Y pese a los mazazos que nos llevamos todavía sigo escuchando a gente mensajes esperanzadores del tipo “…algo harán…”, “… no van a dejar que pase esto…” como si de verdad existiesen las hadas madrinas. Confiar en los políticos que tenemos lo veo tan efectivo como rezar, allá lo que crea cada uno.
La crisis Industrial
La situación es España es lamentable, somos el país de Europa con menos productividad, hemos basado nuestro PIB en la construcción (un 20%, cuando lo habitual en otros países no llega al 5%), el sector primario está aniquilado, o mejor dicho transformado en subvenciones que han terminado inflando las cuentas urbanísticas. El sector secundario es… ramplón, con una mano de obra que ya ni siquiera es la más barata de Europa (y ni te cuento si nos vamos fuera de Europa) y sin que destaquemos en ningún sector en particular. Cuando acabe el terremoto financiero, en este país seguiremos al menos otros 2 ó 3 años buscando la respuesta a por qué los demás crecen y nosotros seguimos en crisis
¿Y Cantabria?
Pues más o menos como todos es decir mal. Dada la situación se impone un sálvese el que pueda, así que más vale ir pensando medidas regionales que sumar a las que se tomen en el conjunto del país. El objetivo es claro, aumentar la productividad, mejorar los canales de comercio con el extranjero, e innovar y para esto lo que hace falta es imaginación, soluciones pequeñas y no muy caras que nos permitan ganar valor en lo que hacemos, ya sea por reducir los costes o por mejorar la calidad de lo producido. ¿Qué está haciendo el bogierno en este sentido? pues no sé, yo no he visto nada, pero seguro que es porque no me he fijado bastante.

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